viernes, 28 de enero de 2011

Algún Día

Primer Capitulo de Algún Día. Partio siendo un One-Shot y termino siendo una historia con mucho futuro.
o0o0o0o0oo0o0oo0
Mientras estoy en clase de Pociones no puedo evitar dirigir mi mirada al hombre que me quita el sueño todas las noches, que me hace suspirar y derramar lagrimas en mi almohada.
Y es que no lo puedo evitar. Cada vez que sus ojos grises me miran, siento que un vació en mi interior, algo que no puedo controlar. Pero lo nuestro es imposible. ¿Cómo el gran Draco Malfoy se iba a fijar en alguien tan simple como yo? Solamente soy una rata de biblioteca. No puedo esperar hasta que estas dos horas terminen, para poder rozar solo un momento con el, para inhalar su perfume, tan suave y perturbador al mismo tiempo. El hombre de mis sueños se da vuelta, con movimientos lentos y elegantes al mismo tiempo.
-Señorita Granger, ¿seria tan amable de responder la pregunta que le hice?- ¡Oh por dios! En mi ensoñación no me di cuenta de que Snape me estaba hablando
-Disculpe Profesor pero no escuche la pregunta-
-Diez puntos menos para Gryffindor-
Draco me mira a los ojos y se ríe de mí. Luego igual que antes se da vuelta. Patético. Las lágrimas se empiezan a amontonar en mis ojos y hago grandes esfuerzos por contenerlas. Una lágrima silenciosa se desliza por mi mejilla izquierda. La seco rápidamente y trato de concentrarme en el discurso de Snape, pero no puedo. Mi mente esta muy lejos, junto al rubio que esta dos mesas más adelante. Estamos paseando al borde del lago, sin importar que nadie nos mire. Estamos tomados de la mano. Puedo sentir su aroma. El me dice que me ama. El timbre suena, despertándome de mi maravilloso sueño. Salgo apresuradamente por la puerta. Se que si me topo con Draco, las lagrimas que quería contener, saldrán si trabas. Siento que alguien me empujo de atrás y caigo al piso estrenduosamente.
-¡Ten cuidado por donde vas!- grito yo desde el piso, para encontrarme con la cara de mi Dios.
Malfoy se me queda mirando por unos segundos, para luego darse la vuelta y marcharse. Bastante anormal. Ni siquiera un insulto. Ron y Harry aparecen abriéndose paso entre la multitud de estudiantes que tratan de salir.
-¿Estas bien Herms?- Me preguntan los dos al mismo tiempo.
-Si, estoy bien- Miento yo. La conducta de Draco me había dejado aturdida y confundida. No sabia que pensar. En silencio me levante y empecé a caminar con los chicos hacia el Gran comedor. Ellos intercambiaban miradas entre si, de seguro habían notado lo que paso con Draco.
Apenas entró en el gran comedor lo busco con la mirada. Esta sentado en la mesa de Slytherin, charlando con Blaise. Me fui directamente a la mesa de Gryffindor, tratando de no mirar a Draco. No comí mucho, solo quería irme a mi habitación a reflexionar y pensar en el rubio. Parecía una enamorada pero después de todo eso era lo que era. Solamente otra chica mas en el club de admiradoras del Príncipe de Slytherin. Me despedí de los chicos y corrí a mi habitación. Cuando llegue me encontré sola, así que tome mis cosas para la ducha y me fui al baño de los Prefectos.
-Frescura de Pino- susurré en cuanto me encontré enfrente de la puerta. Adentro no se escucha ningún ruido, por lo que empecé a abrir mis llaves favoritas para llenar la tina, del tamaño de una piscina. Los olores, de pasto recién cortado y pergamino nuevo inundaron la solitaria estancia. Fui hasta uno de los vestidores y me saque el incomodo uniforme, para reemplazarlo por una sedosa bata, color blanco que llegaba hasta mis rodillas. Cuando la tina se lleno, me desvestí y me metí de a poco en la tina. El agua tibia, como me gustaba, me relaja los músculo y me hacia pensar con mayor claridad. Volví a mi sueño en el que yo y Draco paseábamos tomados de la mano, cuando sentí que alguien abría la puerta. Me escondí detrás de una llave abierta, la cual me tapaba entera.
Escuchaba a alguien maldecir, reconocí la voz de un hombre.
-¡Maldición! ¡No puedo seguir así!- Escuche atentamente, y creí reconocer al prefecto de Ravenclaw, cuando la voz se acerco y vi un cabello rubio platinado. ¡Era Draco!
Venia solamente con una toalla amarrada a la cintura lo que me dejaba ver sus abdominales, tan marcados, tan perfectos, tan exquisitos, que me daban ganas de tirarme encima de el en este mismo instante. El simplemente paseaba de un lado a otro, maldiciendo por algo que había hecho. ¿Qué será? ¿Quizás eso tuvo que ver con su extraña reacción? Lo vi meterse a una ducha y abrir la llave. Perfecto mi momento para escaparme. Me salí rápidamente y me enfunde en mi bata. Corrí a buscar mi ropa al vestidor tratando de hacer el menor ruido posible. Tendría que pasearme con bata por medio Hogwarts, pero eso era mejor que tener que encontrase con Draco. Quedaría como una completa entupida.
Iba a tres duchas de la que se encontraba Draco, cuando escucho que este cierra la llave. Mi primer reacción fu meterme a la ducha que tenia al lado antes de que Draco saliera, pero mi cuerpo no me respondía. El salio, con la cintura en la toalla y se quedo parado cuando me vio con la bata y toda mi ropa en los brazos. Tal vez hubiera simplemente pasado de largo, de no ser porque yo estaba roja como semáforo.
-Hola- me dijo. Yo no respondí y lo quede mirando extrañada.
-¿Te pasa algo?- Draco me miraba, probablemente preguntándose que diablos me había picado.
-Yo…ya me…iba- balbucee. ¡Por dios Hermione, pareces una idiota!, pensé. Lo peor es que seguía parada en el mismo lugar que antes. Por fin pude empezarme a mover, he iba a pasar al lado de Draco, cuando este me sonrió. Me quede parada en mi lugar, justo al frente de el, con cara de embobada.
-¿Tu…?- empecé, cuando me di cuenta de que la pregunta que iba a formular era totalmente entupida.
-¿Yo…?- me respondió el entre risas.
-¿Qué te parece tan gracioso?- le escupí en la cara. La sonrisa de Draco se borro, para volver a aparecer.
-¿Te pongo nerviosa?- me soltó en la cara. ¿Tan obvia soy?
-¡Por supuesto que no! Yo no soy otra admiradora tuya mas- mentí, y para mi sorpresa, salio bastante convincente. Después de eso mi cuerpo reacciono, y logre movilizarme. Casi lo logro, de no ser por que cuando estaba a punto de llegar a la puerta. Draco me grito:
-¡Se te cayo algo!- me gire, para ver lo que era. El estaba parado a un metro de mí con mi sujetador negro en la mano. Corrí a buscarlo, roja a más no poder. Cuando llegue trate de arrebatárselos, pero el no me dejo. Sin embargo se alejo un poco de mi y los observo detenidamente.
-Muy bonitos- dijo mientras se reía.
-¡Dámelos!- le grite
-Hagamos un trato- empezó – Yo te doy tu sujetador y tu me ayudas con la tarea de Historia.
-De acuerdo- trate de ocultar la emoción que sentía al pensar en estar los dos solos en la biblioteca. El se acerco y me dio mi sujetador.
-Nos vemos mañana a las tres en la biblioteca- me dijo al oído. Yo me estremecí a sentirlo tan cerca. El aroma que emanaba era perfecto. Salí por la puerta, atrapada en una burbuja en la que todo era perfecto. Camine hacia la torre de Gryffindor. Por suerte no había mucha gente rondando por el castillo, así que llegue rápido a mi pieza. Cuando me encontré en esta me vestí rápidamente y me tire a mi cama a soñar como seria el día de mañana.

No hay comentarios:

Publicar un comentario